En Villa Premiere la carta no nace en una oficina: nace en la cocina, entre el chef ejecutivo Rogelio Domínguez y el gerente de Alimentos y Bebidas Alberto Mena. Los dos llevan años definiendo la gastronomía del hotel en Puerto Vallarta, y esta vez aceptaron contar, en sus propias palabras, qué hay detrás de cada platillo que sirve La Ceiba, La Perla y el Espigón.
Tres conceptos, una sola cocina
Alberto Mena lo resume así: "una cocina internacional con algunos toques mexicanos, muy acorde a la nueva cocina de hoy en día". Villa Premiere trabaja con tres líneas distintas: la tradicional e internacional, la exclusivamente mexicana con toques elegantes, y una fusión de autor que mezcla ambos mundos. Tres formas de contar la misma historia, según el restaurante y el momento del día.
La Ceiba: el taco que resume el mapa

Si hay un platillo que Alberto pide sin dudar para alguien que visita el hotel por primera vez, es el Taco Torito de La Ceiba. "Combina básicamente del norte hasta el centro de México", explica. Chile güero, marlín de la región, una salsa bien estructurada y una costra de queso que le da personalidad — sin picante excesivo, para que cualquiera se anime a probarlo.
La Perla: el alma costera

Para Rogelio Domínguez, hay un lugar donde la cocina mexicana se siente sin filtro: "los esquites de costa en el restaurante La Perla son el alma de una cocina mexicana con notas muy particulares del hotel", dice. A esa lista suma los tacos de pork belly, y confiesa que ahí es donde le gustaría seguir creciendo: un menú aún más endémico, con producto local de la bahía de Vallarta.
Alberto coincide en que La Perla tiene algo distinto. Ahí empezaría con una coliflor con crema de almendra, seguiría con unos tacos de lengua bien estructurados y no dejaría pasar el medio pollo de la carta, que aunque parece mucha porción, se termina por el sabor. De postre, unos churros.
Espigón: la cena que se recuerda

Cuando la pregunta es sobre una cena romántica, los dos coinciden en el mismo lugar: el Espigón, frente al mar. Rogelio la describe como una experiencia "bajo las estrellas, con la brisa del mar", con un menú degustación y maridaje de vino. Su elección: un ceviche de langosta con notas de chile, cordero o pato con mandarinas y una salsa con toques franceses y mexicanos, y de postre un tiramisú con café de altura oaxaqueño. Para acompañar, un rosé o un chardonnay, y para cerrar, una raicilla — "un emblema aquí de Jalisco y de Puerto Vallarta", dice.
Alberto piensa en la misma noche desde otro ángulo: langosta y un buen corte, según la ocasión y las alergias de cada pareja, con champán como maridaje universal. Cuando la conversación se pone seria, menciona la cava del hotel: 146 etiquetas que recorren México, Sudamérica y muchas otras partes del mundo, entre blancos, rosados y tintos pensados para acompañar cualquier tiempo del menú.
Un día completo, contado por el chef
Rogelio también tiene su versión de un día perfecto en Villa Premiere. La mañana empieza con un chocolate caliente y unos molotes de requesón recién hechos. Después de la alberca y el sol de Puerto Vallarta, una cerveza fría con un ceviche de costa y un helado de vainilla de postre. Y ya entrada la noche, otra vez el Espigón — porque, como dice el chef, ahí "la elegancia y la parte de disfrutar un menú completo" se encuentran.
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